En el siglo XXI parece improbable vivir en Europa sin utilizar Internet y las redes sociales en la vida contidiana. Hoy en día, ya sea en el trabajo, en los estudios o simplemente para la diversión, totdos usamos Internet: niños, jóvenes, adultos y algunos mayores.
Una
de las características más importantes que tiene Internet es la
capacidad de difundir la información a gran velocidad. La velocidad
es tan rápida que, por ejemplo, con Whatsapp puedes enviar y recibir
una fotografía, un vídeo, un texto, un sonido, en un solo clic.
Las
nuevas tecnologías son imprescindibles en las escuelas,
universidades, bibliotecas y en muchos otros ámbitos, como empresas,
hospitales, etc. Cada vez tenemos más información y es más fácil
comunicarse, compartir la información, incluso de un país a otro.
Pero
no todo es perfecto en Internet. Hoy en día, la mayor parte de la
gente joven es adicta a Internet, concretamente al Whatsapp,
Facebook, Twitter, Instagram. No sería lo mismo el siglo XXI sin las
redes sociales. Hay gente que no se imagina su vida sin móvil.
Algunos jóvenes podrían hacer cosas más interesantes que pasarse
el día hablando con gente por el móvil o por el ordenador.
Uno
de los problemas que hay en Internet es que no puedes estar 100%
seguro de la identidad de la persona con la que te estás
relacionando. La gente se puede hacer pasar por quien no es. Se han
dado muchos casos de abusos y pederastia, de gente mayor que
falsifica su identidad haciendo creer que es una persona joven y se
aprovecha de ellos. Esto suele suceder en el Facebook.
Pero
también hay diferentes tipos de problemas. En las redes sociales las
informaciones son difíciles de verificar y no sabes hasta qué punto
puedes confiar en ellas.
Y
otro inconveniente
es
que estamos tan saturados de información que no tenemos tiempo de
asimilarla toda y eso a la vez hace que estemos menos informados.
Pero
no podemos olvidar que a parte de todo eso, hay una cosa que nos
afecta y de la cual no nos damos cuenta. Para poder transmitir la información
hay miles de antenas y satélites que están emitiendo ondas, y esto
a lo largo del tiempo nos va a perjudicar la salud.
En
conclusión, seguir las redes sociales está bien, pero no olvidar
que vivir la vida es aún mejor.
¡Que
la pantalla no te absorba!